- El estudio no encontró efectos analgésicos significativos de la microdosificación de 15 μg de LSD en la tolerancia al dolor o la percepción subjetiva del dolor entre los participantes sanos.
- Los análisis post hoc indicaron mejoras marginales en la tolerancia al dolor y una reducción del malestar, pero solo después de la primera dosis, lo que sugiere posibles problemas de dosificación.
- Se observó una ligera correlación entre el aumento de la presión arterial y la tolerancia al dolor en el grupo LSD, lo que apunta a posibles influencias fisiológicas en la percepción del dolor.
Introducción al estudio
Los psicodélicos clásicos, en particular los que afectan a los receptores de serotonina, han despertado interés por sus aplicaciones terapéuticas, especialmente en el tratamiento de afecciones como la depresión resistente al tratamiento, la ansiedad y la adicción. Los relatos históricos de la década de 1960 sugerían la posible eficacia de compuestos como la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) en el tratamiento del dolor, incluidos los casos de dolor de miembro fantasma y en situaciones de cuidados paliativos. Estudios modernos se han hecho eco de estas afirmaciones iniciales, revelando que dosis bajas de LSD pueden aumentar la tolerancia al dolor con solo ligeras alteraciones en la conciencia.
El concepto de microdosificación consiste en consumir cantidades muy bajas y no alucinógenas de estas sustancias psicodélicas, lo que ha ganado popularidad debido al apoyo anecdótico de diversas mejoras en la salud, incluido el tratamiento del dolor. Por lo general, las microdosis son aproximadamente una décima parte de una dosis estándar; en el caso del LSD, esto equivale a unos 15 microgramos. A pesar de algunas investigaciones sobre dosis únicas de esta sustancia y sus efectos analgésicos, las investigaciones sistemáticas sobre patrones de microdosificación repetida seguían siendo escasas hasta que se llevó a cabo el presente estudio.
Diseño y metodología del estudio
Los investigadores se propusieron investigar los posibles efectos analgésicos de la microdosificación repetitiva de 15 μg de LSD, partiendo de la hipótesis de que dicha administración aumentaría la tolerancia al dolor y disminuiría la sensación de dolor, malestar y estrés durante un protocolo estandarizado de inducción del dolor. Este estudio aleatorio, doble ciego y controlado con placebo contó con la participación de dos grupos de voluntarios sanos que recibieron 15 μg de LSD o un placebo dos veces por semana durante un período de dos semanas. Cada participante tomó cuatro dosis en total.
Participantes e intervenciones
Los criterios de elegibilidad para los posibles participantes exigían fluidez en inglés y un índice de masa corporal (IMC) entre 18 y 28. Los criterios de exclusión abarcaban a personas con antecedentes psiquiátricos, dependencia de drogas, medicación psicotrópica en curso, consumo reciente de psicodélicos y determinadas afecciones médicas. De las 53 personas reclutadas inicialmente, 48 completaron el estudio, entre ellas 24 hombres y 24 mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años. El estudio también garantizó que los participantes recibieran LSD en una solución de etanol, y que el placebo consistiera únicamente en etanol.
Evaluaciones de resultados
La tolerancia al dolor se midió mediante la prueba de presión fría (CPT), que consistía en sumergir una mano en agua casi helada. Las evaluaciones subjetivas del dolor, el malestar y los niveles de estrés se recopilaron de forma consecutiva a esta exposición utilizando escalas analógicas visuales. Además, los participantes informaron de sus experiencias subjetivas de estar «bajo los efectos» del fármaco durante los días de dosificación, mientras que se monitorizaron los signos vitales, incluida la presión arterial y la frecuencia cardíaca, antes y después de las dosis.
Resumen de resultados
Los análisis de sangre confirmaron la presencia de LSD en los participantes que recibieron el fármaco. A pesar de esta confirmación, la muestra completa no reveló mejoras significativas en la tolerancia al dolor en comparación con el grupo placebo. Un porcentaje notable de participantes alcanzó el límite máximo de la prueba de exposición al dolor, lo que dio lugar a un «efecto techo» que impidió detectar diferencias en los niveles de tolerancia. Además, las valoraciones subjetivas del dolor, el malestar y el estrés general no indicaron diferencias significativas entre los que recibieron LSD y los que recibieron placebo.
Resultados de la presión arterial y experiencias subjetivas
El estudio observó ligeros aumentos en la presión arterial sistólica entre los que tomaban LSD; sin embargo, estos niveles se mantuvieron dentro de un rango normal. Los datos sugirieron una relación positiva entre la presión arterial elevada y el aumento de la tolerancia al dolor en el grupo del LSD, lo que indica que las respuestas fisiológicas podrían influir en las propiedades de control del dolor del fármaco. Los participantes informaron de forma sistemática de una sensación leve y sostenida de estar «bajo los efectos», pero esta sensación no se correlacionó directamente con los resultados del dolor.
Análisis exploratorios y conclusiones
Tras excluir a los participantes clasificados como «tolerantes al dolor», los análisis de seguimiento de un subgrupo más reducido indicaron algunas pruebas menores que respaldaban un aumento de la tolerancia al dolor y una reducción del malestar con la aplicación de LSD. Estos efectos se observaron principalmente tras la primera dosis y fueron menos pronunciados con las dosis posteriores, lo que implica que podría desarrollarse tolerancia con el uso repetido. Este hallazgo plantea dudas sobre la posible necesidad de establecer diferentes pautas de dosificación en futuros estudios para optimizar los beneficios del tratamiento del dolor.
Discusión de los resultados
Los resultados generales revelaron que una microdosis de 15 μg de LSD producía efectos limitados y variables sobre el dolor. Si bien la muestra principal no mostró diferencias sustanciales en la tolerancia al dolor en comparación con el placebo, la evaluación exploratoria de las personas sin una alta tolerancia innata al dolor indicó ligeras ventajas, aunque inconsistentes. Una exploración más profunda puso de relieve una posible relación entre los cambios fisiológicos, como el aumento de la presión arterial, y la resistencia al dolor, aunque sin una relación evidente con las variaciones de la frecuencia cardíaca.
Limitaciones y perspectivas futuras
El estudio se enfrentó a varias limitaciones. En primer lugar, la prueba de presión fría estuvo sujeta a efectos techo, ya que muchos participantes maximizaron la duración de su exposición al dolor, lo que limitó posteriormente la capacidad de discernir los efectos del fármaco. Además, la decisión de realizar el estudio con sujetos sanos en lugar de con personas con dolor crónico puede limitar la aplicabilidad de los resultados a entornos clínicos. Los investigadores reconocieron que la tolerancia a las microdosis podría aparecer rápidamente y propusieron que el uso de regímenes de dosificación variados podría dar lugar a resultados diferentes en el tratamiento del dolor.
Por último, los autores advirtieron contra la sobreinterpretación de los resultados preliminares de las submuestras más pequeñas en los análisis post hoc, haciendo hincapié en la necesidad de replicarlos en estudios más amplios para determinar la verdadera eficacia de la microdosificación de LSD para la percepción y el tratamiento del dolor.
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Estudio aleatorizado y controlado con placebo sobre los efectos de la microdosificación de dietilamida del ácido lisérgico (15 μg) en la percepción del dolor en voluntarios sanos.
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