- Tanto la microdosificación de ketamina como la de psilocina provocaron una ansiedad leve en las ratas, lo que se manifestó en una disminución del comportamiento exploratorio en una superficie elevada y abierta.
- Las dosis más bajas de ambas sustancias produjeron efectos comparables, lo que sugiere la existencia de un posible mecanismo común de neurotransmisores y receptores que rige su acción.
- Los resultados sugieren que la microdosificación terapéutica con estas sustancias podría resultar contraproducente para el tratamiento de la ansiedad, lo que hace necesario seguir investigando para su aplicación clínica.
Introducción al estudio
El objetivo de los investigadores era estudiar los posibles efectos a largo plazo de la microdosificación de ketamina y psilocina sobre los comportamientos relacionados con la ansiedad en ratas, respondiendo así al creciente interés que suscita la microdosificación como tratamiento alternativo para la ansiedad. A pesar de que existen informes anecdóticos que sugieren los beneficios de esta práctica, ha habido una falta de investigaciones científicas rigurosas que respalden estas afirmaciones.
Métodos
Se utilizaron un total de 40 ratas Wistar, que se dividieron en grupos para recibir ketamina, psilocina o una solución salina de control a lo largo de seis días. Las dosis específicas fueron de 0,5 o 3 mg/kg para la ketamina y de 0,05 o 0,075 mg/kg para la psilocina. Las evaluaciones conductuales se llevaron a cabo mediante la prueba del laberinto en cruz elevado, en la que se midieron las entradas de los animales y el tiempo que pasaban en los brazos abiertos frente a los cerrados para evaluar los niveles de ansiedad. Tras la administración de los fármacos, el análisis estadístico determinó la significación de los resultados mediante un ANOVA unidireccional y posteriores pruebas t.
Resultados del estudio
Los resultados indicaron que ambas sustancias presentaban un perfil ligeramente ansioso. En el caso de la ketamina, la dosis más baja provocó una reducción notable de las entradas en los brazos abiertos del laberinto, mientras que la psilocina mostró una reducción similar a una dosis de 0,05 mg/kg. En conjunto, sus efectos sugirieron un aumento de los comportamientos de tipo ansioso tras el tratamiento, lo que apunta a una posible acción ansiógena que podría contrarrestar el efecto terapéutico deseado.
Debate
Los investigadores concluyeron que la microdosificación de ketamina y psilocina provocaba cambios de comportamiento compatibles con un aumento de la ansiedad, lo que pone en tela de juicio la idea de que estas prácticas sean beneficiosas para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Los resultados pusieron de relieve propiedades farmacológicas compartidas entre la ketamina y la psilocina que probablemente se derivan de vías comunes, como la activación de los receptores 5-HT2A, implicados en la regulación del estado de ánimo. A pesar de los efectos iniciales inductores de ansiedad observados, es necesario seguir investigando para comprender plenamente las implicaciones para el uso clínico y determinar si estos resultados se reproducen en diversos modelos de ansiedad y otras afecciones psicológicas.
Conclusión
Aunque la microdosificación intermitente de ketamina y psilocina influye sin duda en los comportamientos relacionados con la ansiedad, su efecto global es modesto y podría resultar contraproducente. El estudio subraya la importancia de llevar a cabo más investigaciones con distintos trastornos para determinar el papel terapéutico definitivo de estas sustancias en el tratamiento de la ansiedad y otros problemas relacionados con la salud mental.

