- Se observó que quienes practican la microdosificación presentaban tasas más bajas de trastornos por consumo de sustancias (SUD) y trastornos de ansiedad en comparación con quienes no la practican.
- Las sustancias más reportadas para la microdosificación fueron LSD y psilocibina, con dosis medianas específicas destacadas.
- Quienes practican la microdosificación tenían una probabilidad significativamente mayor de consumir sustancias de forma recreativa que quienes no la practican.
Resumen de Microdosis de psicodélicos: datos demográficos, prácticas y comorbilidades psiquiátricas
Los investigadores definen la microdosificación como la práctica de tomar dosis pequeñas, normalmente alrededor de una décima parte de una dosis psicoactiva estándar, de psicodélicos como el LSD y la psilocibina. Estos compuestos interactúan con los receptores 5-HT2A, pero en microdosis no se espera que induzcan cambios perceptivos o emocionales significativos. Aunque estudios previos han demostrado que los psicodélicos pueden ser seguros y con bajo potencial adictivo, sigue existiendo un examen limitado centrado específicamente en las personas que practican la microdosificación.
Uno de los objetivos de esta investigación basada en encuestas era trazar un mapa de los datos demográficos, los enfoques prácticos y las características psiquiátricas de quienes practican la microdosificación. Estos datos también sirven como base para futuros estudios clínicos. Cabe destacar que indagaciones anteriores sobre la microdosificación hicieron hincapié en los rasgos psicológicos, mostrando que quienes practican o practicaron la microdosificación presentan menos actitudes poco saludables y emociones negativas, y mayor sabiduría, apertura y creatividad en comparación con quienes no la practican.
Métodos
Participantes
Para recopilar datos, los investigadores realizaron una encuesta anónima en línea, invitando a los participantes a través de redes sociales y subreddits pertinentes. No establecieron exclusiones ni ofrecieron compensación alguna por la participación. La encuesta se ofreció en inglés y estaba disponible en todo el mundo.
Diseño y cuestionarios
Los participantes dieron su consentimiento informado antes de completar cuestionarios en línea que incluían información demográfica, detalles sobre sus prácticas de microdosificación (sustancia, frecuencia, dosis) y sus antecedentes psicológicos, incluidas las afecciones de salud mental diagnosticadas. El análisis se centró en los patrones de consumo, los informes psiquiátricos y las experiencias personales relacionadas con las sustancias de microdosificación.
Análisis estadísticos
Para detectar diferencias entre quienes practican y quienes no practican la microdosificación, se realizaron pruebas preliminares de rangos con signo de Wilcoxon, junto con pruebas de chi-cuadrado para las variables demográficas. Utilizaron pruebas de razón de probabilidades para comparar la frecuencia de diagnósticos DSM-5 y el consumo reciente de sustancias recreativas entre los dos grupos.
Resultados
Datos demográficos
Del tamaño muestral final de 729, 414 participantes se identificaron como practicantes de la microdosificación, mientras que 315 no. Las respuestas indicaron experiencias variadas de microdosificación: el 26,6% practica actualmente la microdosificación, mientras que el 30,2% lo ha hecho en el pasado. La mayoría de los encuestados procedían de los Estados Unidos (50,1%), con un número significativo también de Canadá y Noruega. La muestra fue predominantemente masculina y en su mayoría se identificó como blanca/europea.
Régimen de microdosificación
El LSD y la psilocibina fueron las principales sustancias utilizadas para la microdosificación, con dosis medianas reportadas de 13 mcg de LSD y 0,3 g de hongos de psilocibina. La pauta de dosificación más frecuente era microdosificar un día y descansar dos días.
Comorbilidades psiquiátricas
Entre los participantes que consumían LSD o psilocibina, casi la mitad reportó tener al menos un diagnóstico psiquiátrico. Los diagnósticos más prevalentes incluían trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y TDAH. Curiosamente, quienes practican la microdosificación presentaron tasas significativamente más bajas tanto de trastornos por consumo de sustancias como de trastornos de ansiedad en comparación con quienes no la practican.
Medicamentos con receta
Los medicamentos con receta predominantes reportados por quienes practican la microdosificación incluían inhibidores de la recaptación de dopamina y noradrenalina, así como otros medicamentos diversos. Se observaron medicamentos serotoninérgicos específicos entre una pequeña fracción de quienes practican la microdosificación.
Consumo recreativo de sustancias
En cuanto al consumo de sustancias con fines recreativos, quienes practican la microdosificación indicaron que tenían unas cinco veces más probabilidades de reportar un consumo reciente de sustancias que quienes no la practican. Entre las sustancias recreativas de uso común se encontraban el cannabis, dosis completas de psicodélicos clásicos y derivados de la MDMA.
Discusión
Los autores analizan los hallazgos clave, subrayando el LSD y la psilocibina como las dos sustancias principales reportadas para la microdosificación. La pauta de dosificación destacada (un día de consumo y dos días de descanso) podría proporcionar un marco útil para futuros estudios. La necesidad de estandarizar la dosis y de realizar ensayos clínicos bien controlados es fundamental para evaluar la seguridad y los posibles beneficios de esta práctica. Los investigadores advierten que los métodos inconsistentes de autoadministración pueden provocar efectos agudos no deseados, especialmente en lo que respecta a las dosis reportadas.
Además, los autores comentan las tasas notablemente más bajas de trastornos de ansiedad y por consumo de sustancias entre quienes practican la microdosificación. Sin embargo, la mayor prevalencia de TDAH en este grupo plantea interrogantes que merecen una mayor exploración. Las implicaciones de estos hallazgos se extienden hacia la futura investigación clínica, lo que sugiere que la microdosificación podría ser beneficiosa cuando se integra con los tratamientos existentes para las afecciones del estado de ánimo y la ansiedad.
En última instancia, los investigadores hacen un llamado a realizar investigaciones científicas sólidas sobre la seguridad y la eficacia de la microdosificación con el fin de fundamentar los informes anecdóticos sobre sus ventajas y orientar las prácticas futuras.

